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<channel><title><![CDATA[Sim&oacute;n Pachano - Novela, literatura]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/novela-literatura]]></link><description><![CDATA[Novela, literatura]]></description><pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:45:43 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[La Patria, una mentira para matar y morir]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/novela-literatura/la-patria-una-mentira-para-matar-y-morir]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/novela-literatura/la-patria-una-mentira-para-matar-y-morir#comments]]></comments><pubDate>Sun, 14 Oct 2018 00:53:20 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/novela-literatura/la-patria-una-mentira-para-matar-y-morir</guid><description><![CDATA[ Como muchas personas, tengo cierto rechazo a acercarme a las novelas que se han convertido en&nbsp;best sellers.&nbsp;Me surgen ciertas sospechas sobre las estrategias comerciales de las editoriales y, sobre todo, me ataca el temor de desembocar en la frustraci&oacute;n. Una fuerte raz&oacute;n, que fue la recomendaci&oacute;n de un amigo en quien admiro su criterio literario, influy&oacute; para superar esas barreras ante la novela&nbsp;Patria, con la que Fernando Aramburu gan&oacute; varios p [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:left;max-width:100%;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://www.simonpachano.com/uploads/2/1/4/3/21439124/patria_1_orig.jpg" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:1px;padding:3px; max-width:100%" alt="Imagen" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="display:block;"><span>Como muchas personas, tengo cierto rechazo a acercarme a las novelas que se han convertido en&nbsp;<em>best sellers.</em>&nbsp;Me surgen ciertas sospechas sobre las estrategias comerciales de las editoriales y, sobre todo, me ataca el temor de desembocar en la frustraci&oacute;n. Una fuerte raz&oacute;n, que fue la recomendaci&oacute;n de un amigo en quien admiro su criterio literario, influy&oacute; para superar esas barreras ante la novela&nbsp;</span><span>Patria, con la que Fernando Aramburu gan&oacute; varios premios y fue considerada como el libro del a&ntilde;o 2017.</span><br /><br /><span>A trav&eacute;s de dos familias de un peque&ntilde;o pueblo perif&eacute;rico de la conurbaci&oacute;n de San Sebasti&aacute;n (o Donostia), la novela se adentra en los efectos de&nbsp;</span><span>la polarizaci&oacute;n derivada de&nbsp;</span><span>los&nbsp;</span><em>a&ntilde;os del plomo</em><span>, en realidad, en los pen&uacute;ltimos a&ntilde;os de ese duro per&iacute;odo. La radicalizaci&oacute;n del hijo de una de las familias y el asesinato del padre de la otra son los detonantes de la ruptura de las relaciones entre ellas y, sobre todo, de la armon&iacute;a de la vida pueblerina y a la vez democr&aacute;tica en que se desenvolv&iacute;an. Esos hechos constituyen el tema central de la novela, pero no se agota en ello. Aunque puede ser le&iacute;da como un testimonio-reflexi&oacute;n sobre el conflicto vasco en un&nbsp;</span><span>micro-</span><span>espacio, los asuntos a los que alude abarcan situaciones, conductas,&nbsp;</span><span>sentimientos y emociones que van mucho mas all&aacute;. De manera sint&eacute;tica, se la puede considerar como una novela sobre el absurdo de las pasiones humanas, especialmente sobre aquellas que, con un contenido casi religioso, mueven a las personas a matar o morir.<br /><br />La patria es la pasi&oacute;n que marca el parteaguas entre las dos familias. La lucha por una patria vasca, en la que se enrola el hijo radicalizado, se plantea como un enfrentamiento a muerte, sin t&eacute;rminos medios, sin di&aacute;logo, sin posibilidades de un acuerdo de convivencia. No importa que la realidad ponga cada d&iacute;a al frente una realidad diferente a la que se pinta el muchacho y que alimentan sus superiores en la organizaci&oacute;n. No, en visiones como esa, que movi&oacute; a ETA por casi medio siglo, la realidad es lo de menos. Lo que importa es la creencia. Es pr&aacute;cticamente un asunto de fe. Es una pasi&oacute;n, que como toda pasi&oacute;n divide al mundo en partes irreconciliables, en buenos y malos que pueden estar divididos por cualquier criterio. En este caso son los propios y los extra&ntilde;os o los nuestros y los otros. Una vez sentados los principios de la pasi&oacute;n, la raz&oacute;n no tiene cabida, es expulsada.<br /><br />El tema de la novela da para hacer largas reflexiones sobre el conflicto vasco y la estupidez de las acciones terroristas que acabaron con las vidas de cientos de personas, principalmente civiles. Esa puede ser una lectura. Otra es la disquisici&oacute;n que se puede hacer sobre la patria y el absurdo culto que se desarrolla hacia un sitio en que uno nace (por casualidad, nunca voluntariamente, como es todo nacimiento). Esta lectura puede llevar a cuestionar la sacralidad que atribuimos a ciertas cosas o ideas tan deleznables y primitivas como el patriotismo. Pero, quiz&aacute;s la lectura m&aacute;s integradora puede ser la que se haga en torno a esa ansia del ser humano por encontrar una causa por la que est&eacute; dispuesto a morir.</span><br /><br /><span>Seguramente las explicaciones de su origen se encuentren en la persistencia de la herencia de las diversas religiones que tienen al martirio como una forma de salvaci&oacute;n eterna, o quiz&aacute;s se encuentren en estructuras sicol&oacute;gicas fosilizadas, cuyo origen se remonta a los m&aacute;s oscuros antepasados. Pueden ser esa o muchas m&aacute;s, pero lo que interesa no es tanto el origen, sino la permanencia de esas creencias y su funci&oacute;n de elementos organizadores de la vida. Resulta inexplicable que se mantengan en sociedades como las contempor&aacute;neas, desacralizadas, relativa y potencialmente igualitarias, amparadas por un marco de libertades, que puede a&uacute;n ser insuficiente, pero sin parang&oacute;n en la historia mundial.</span><br /><br /><span>S&iacute;, esas pasiones se mantienen. Miles o millones de personas est&aacute;n dispuestas a morir por ellas, lo que al fin y al cabo no ser&iacute;a mayor problema para el resto. Pero, lo grave del asunto es que quien est&aacute; dispuesto a morir por una idea, est&aacute; de antemano decidido a matar por ella. El m&aacute;rtir quiere morir por una creencia (a la que pretenciosamente llamamos ideal), pero antes quiere llevarse a todos los que pueda porque no merecen vivir si no comparten esa creencia. Adem&aacute;s, sabe que ser&aacute; admirado por los suyos, porque supo morir por la causa pero tambi&eacute;n porque supo matar por ella.</span><br /><br /><span>Patria se adentra en ese &aacute;mbito oscuro del ser humano. Lo hace en el peque&ntilde;o mundo de las dos familias que, cada una desde su perspectiva, no logran entender lo que sucede (la relativa empat&iacute;a de la madre del chico radicalizado no expresa una forma de comprender la situaci&oacute;n). La introducci&oacute;n de una creencia primitiva que desequilibra sus vidas obliga a algunos de sus miembros a tratar de erradicarla. La patria del t&iacute;tulo es el elemento perturbador que, a lo largo de la novela, se buscar eliminar.</span><br /><br /><span>Para lograr el tratamiento adecuado y establecer la carga dram&aacute;tica, el narrador omnisciente crea ambientes, dibuja escenas completas y complejas, como tomas de cine con &aacute;ngulo abierto que permite&nbsp;</span><em>ver</em><span>&nbsp;a los personajes en su entorno. Eventualmente, cuando el desarrollo de la acci&oacute;n lo requiere, interviene en la escena para dejar paso al di&aacute;logo de los personajes o al mon&oacute;logo de uno de ellos. Juega con el lenguaje para intercalar palabras o breves textos en euskera, lo que lleva no solamente a situar la acci&oacute;n en el contexto del d&eacute;bil biling&uuml;ismo vasco, sino tambi&eacute;n a traslucir el desdoblamiento identitario (o la indiferencia hacia las identidades marcadas) de los personajes. Cerrando el &aacute;ngulo de la c&aacute;mara, logra primeros planos de cada uno de ellos, con sus gestos y sus expresiones.La descripci&oacute;n del peque&ntilde;o pueblo en la periferia de San Sebati&aacute;n, con el bar&nbsp;</span><em>de toda la vida</em><span>, el interior de las casas de las dos familias, su sencilla vida cotidiana y el entorno de transici&oacute;n entre lo urbano y lo rural son suficientes para saber que se trata de una obra literaria. No es el simple relato, es la construcci&oacute;n del mundo en que se desarrolla la acci&oacute;n.</span></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La novela por sí misma]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/novela-literatura/la-novela-por-si-misma]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/novela-literatura/la-novela-por-si-misma#comments]]></comments><pubDate>Sun, 14 Oct 2018 00:50:23 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/novela-literatura/la-novela-por-si-misma</guid><description><![CDATA[La literatura es forma. El fondo y el tema son secundarios. S&eacute; que es una afirmaci&oacute;n arriesgada e incluso puedo aparecer como arrogante e ignorante. Me explico: opino de esa manera porque al leer una novela o un libro de cuentos, no se diga de poes&iacute;a, busco el lado art&iacute;stico, el manejo del lenguaje, la capacidad de crear personajes, situaciones y ambientes. Si quiero buscar informaci&oacute;n voy a otra clase de libros, generalmente a los que estoy obligado -gratament [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span style="color:rgb(42, 42, 42)">La literatura es forma. El fondo y el tema son secundarios. S&eacute; que es una afirmaci&oacute;n arriesgada e incluso puedo aparecer como arrogante e ignorante. Me explico: opino de esa manera porque al leer una novela o un libro de cuentos, no se diga de poes&iacute;a, busco el lado art&iacute;stico, el manejo del lenguaje, la capacidad de crear personajes, situaciones y ambientes. Si quiero buscar informaci&oacute;n voy a otra clase de libros, generalmente a los que estoy obligado -gratamente obligado- a leer a diario por razones de trabajo acad&eacute;mico o reviso los peri&oacute;dicos, que tambi&eacute;n son una obligaci&oacute;n diaria y no siempre agradable.</span><br /><br /><span style="color:rgb(42, 42, 42)">No quiero decir que el fondo y el tema puedan ser cualquier cosa. Guardan una estrecha relaci&oacute;n con la forma, tan estrecha que un magnifico tema (como una batalla) que alude a un fondo trascendental (como la opci&oacute;n entre la muerte propia o la del otro) puede terminar en el basurero si no va m&aacute;s all&aacute; del&nbsp;</span><span style="color:rgb(42, 42, 42)">relato&nbsp;</span><span style="color:rgb(42, 42, 42)">de los hechos. Por el contrario, una buena forma puede salvar un mal tema y hasta hacer pasable a un fondo d&eacute;bil. El ideal, por supuesto, es que los tres elementos vayan juntos y no se sacrifique a ninguno de ellos por los otros.<br /><br />Digo todo esto como un lector com&uacute;n, sin formaci&oacute;n literaria y sin tratar de colocarme en el plano de experto en el asunto. Lo hago porque me interesa que se diferencie claramente entre los comentarios que hago sobre un texto de ciencia pol&iacute;tica, de historia, de periodismo de investigaci&oacute;n, para poner unos ejemplos, de los que hago sobre novelas y otras piezas literarias. A los primeros los juzgo por su apego a la realidad y por su capacidad de hacer que comprendamos adecuadamente esa misma realidad. A los otros no los juzgo, los disfruto por su calidad art&iacute;stica.&nbsp;</span><br /><br /><span style="color:rgb(42, 42, 42)">Se me podr&aacute; rebatir diciendo que muchas novelas nos ayudan a entender de mejor manera la realidad que los textos especializados o incluso que las investigaciones period&iacute;sticas. S&iacute;, eso puede ocurrir y en efecto ocurre frecuentemente. Pero, incluso cuando se trata de novelas hist&oacute;ricas, no se debe olvidar que la novela es ficci&oacute;n. Los personajes reales y las situaciones hist&oacute;ricas pasan por la creatividad del autor. Sin esta, no ser&iacute;a literatura, podr&iacute;a ser una biograf&iacute;a o una cr&oacute;nica.&nbsp;</span><em style="color:rgb(42, 42, 42)">La fiesta del chivo</em><span style="color:rgb(42, 42, 42)">&nbsp;no es una biograf&iacute;a de Trujillo, como&nbsp;</span><em style="color:rgb(42, 42, 42)">El hombre que amaba a los perros</em><span style="color:rgb(42, 42, 42)">&nbsp;no lo es de Trotsky ni de Mercader. Son recreaciones de hechos hist&oacute;ricos vistos a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n y la agudeza de sus autores. Seguramente as&iacute; fueron las mentes de los dos personajes, enmara&ntilde;ada la del dictador dominicano, fr&iacute;a y amoral la del asesino estalinista, pero no podemos ir m&aacute;s all&aacute; de la suposici&oacute;n y de maravillarnos por la capacidad de los autores para construirlas (no reconstruirlas, porque no tenemos constancia de ello ni la literatura requiere de ese dato).</span><br /><br /><span style="color:rgb(42, 42, 42)">Tambi&eacute;n se me podr&aacute; rebatir asegurando que un acertado relato de los hechos puede ser buena literatura, lo que se puede apoyar en Hemingway, Capote y otros autores que dan prioridad al tema a trav&eacute;s de una forma cercana a la cr&oacute;nica. Puede ser as&iacute;, pero vuelvo a lo que dije al inicio. Como decisi&oacute;n estrictamente personal, al leer una novela busco la forma, quiero disfrutar del arte. Es la raz&oacute;n por la que dej&eacute; de leer a Bola&ntilde;o, Murakami, Icaza, Marai, Kundera y a algunos m&aacute;s, que se van por el relato plano o por la especulaci&oacute;n discursiva.</span><br /><br /><span style="color:rgb(42, 42, 42)">Lo repito, digo todo esto desde la posici&oacute;n de un lector que simplemente expresa su gusto. Al fin y al cabo, el arte es antes que nada cuesti&oacute;n de gusto, de placer. Ya sabemos cu&aacute;l fue la historia cuando,&nbsp;</span><span style="color:rgb(42, 42, 42)">por decreto,</span><span style="color:rgb(42, 42, 42)">&nbsp;se lo quiso poner al servicio de alguna causa. Pero esa es otra historia. Me quedo en la de la novela que se defiende por s&iacute; misma.</span></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>