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<channel><title><![CDATA[Sim&oacute;n Pachano - Blog]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog]]></link><description><![CDATA[Blog]]></description><pubDate>Sat, 04 Apr 2026 12:07:57 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[NARCOVIOLENCIA Y DEMOCRACIA]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/narcoviolencia-y-democracia]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/narcoviolencia-y-democracia#comments]]></comments><pubDate>Mon, 22 Jan 2024 15:28:21 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/narcoviolencia-y-democracia</guid><description><![CDATA[La mayor parte de estudios sobre la democracia contempor&aacute;nea sostienen que las amenazas que se ciernen sobre ella no son las que la afectaron a lo largo del siglo XX. Espec&iacute;ficamente, afirman que el principal peligro no son los golpes de Estado militares, que eran un factor ex&oacute;geno al r&eacute;gimen democr&aacute;tico, sino algunos fen&oacute;menos que se originan en el interior de este. En t&eacute;rminos generales, aluden tanto a dise&ntilde;os institucionales inapropiados [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><strong><font color="#2a2a2a">La mayor parte de estudios sobre la democracia contempor&aacute;nea sostienen que las amenazas que se ciernen sobre ella no son las que la afectaron a lo largo del siglo XX. Espec&iacute;ficamente, afirman que el principal peligro no son los golpes de Estado militares, que eran un factor ex&oacute;geno al r&eacute;gimen democr&aacute;tico, sino algunos fen&oacute;menos que se originan en el interior de este. En t&eacute;rminos generales, aluden tanto a dise&ntilde;os institucionales inapropiados, como a decisiones (que pueden ser autoritarias, pero tambi&eacute;n d&eacute;biles) de los actores pol&iacute;ticos y sociales. En s&iacute;ntesis, la democracia est&aacute; obligada a enfrentar sus propios problemas.<br />&nbsp;<br />Sin duda, es un acercamiento v&aacute;lido que ha proporcionado excelentes pistas no solo para la identificaci&oacute;n de las amenazas, sino tambi&eacute;n para el dise&ntilde;o de las soluciones con las que debe ser enfrentada cada una de estas. Aunque el &eacute;nfasis se ha puesto en estos aspectos -y la atenci&oacute;n de los receptores de esos estudios se ha concentrado en ellos- cabe destacar que muchos de esos an&aacute;lisis destacan tambi&eacute;n la existencia de amenazas ex&oacute;genas al r&eacute;gimen pol&iacute;tico. Fundamentalmente, aluden a la pobreza, a la desigualdad y a las cat&aacute;strofes de diversos tipos (como la pandemia del Covid), que socavan los cimientos de la cohesi&oacute;n social y que ponen en cuesti&oacute;n a la capacidad de respuesta de los gobiernos. Por consiguiente, la democracia contempor&aacute;nea debe enfrentar a enemigos internos y externos, aunque estos &uacute;ltimos no son las intervenciones militares que la afectaron hist&oacute;ricamente. Finalmente, destacan tambi&eacute;n las relaciones que se establecen entre ambos tipos de amenazas, de manera que la tarea, en el plano del an&aacute;lisis y de la toma de decisiones, consiste en ubicar a unos y otros, e identificar sus interacciones.<br />&nbsp;<br />El objetivo de este texto es abordar, desde esa perspectiva, los hechos sucedidos recientemente en Ecuador. Se trata, por tanto, de analizarlo como un caso de crisis democr&aacute;tica, lo que supone abandonar la visi&oacute;n predominante que lo trata exclusivamente como un problema de inseguridad y deja de lado o minimiza su car&aacute;cter de amenaza para la democracia.<br />&nbsp;<br />En efecto, la situaci&oacute;n que vive Ecuador, y que puede tomarse como la manifestaci&oacute;n extrema de la que se observa en muchos pa&iacute;ses del continente, ha sido analizada casi exclusivamente como un problema de inseguridad producido por la acci&oacute;n de los c&aacute;rteles del narcotr&aacute;fico. Por ello, la respuesta gubernamental, que coincide con el clamor ciudadano, fue la militarizaci&oacute;n, expresada en el reconocimiento de &ldquo;la existencia de un conflicto armado interno&rdquo; y en la calificaci&oacute;n de veintid&oacute;s grupos delincuenciales &ldquo;como organizaciones terroristas y actores no estatales beligerantes&rdquo; (Decreto 111, 9 de enero de 2024). M&aacute;s all&aacute; de las consecuencias negativas que puede tener -en el marco del derecho internacional- el reconocimiento de esas agrupaciones como actores beligerantes, cabe destacar que la reacci&oacute;n del gobierno circunscribe la lucha contra el narcotr&aacute;fico en el marco de la represi&oacute;n a los actores m&aacute;s visibles, esto es, a las organizaciones delincuenciales internas. No lo considera como un problema multidimensional, tampoco como un fen&oacute;meno supranacional y mucho menos como un peligro grave e inmediato para la democracia.<br />&nbsp;<br />Si se consideran solamente tres componentes b&aacute;sicos del r&eacute;gimen democr&aacute;tico (Estado de derecho, derechos pol&iacute;ticos, procesos electorales, y divisi&oacute;n y equilibrio de funciones), se concluir&aacute; que las actividades del crimen organizado afectan de diversas maneras y con diferentes grados de intensidad a cada uno de ellos. El primero y m&aacute;s afectado es sin duda el Estado de derecho, ya que con sus acciones los grupos delincuenciales limitan las libertados b&aacute;sicas de la ciudadan&iacute;a y restringen -o eliminan, como se observa en el caso ecuatoriano- el monopolio estatal del uso de la fuerza leg&iacute;tima. Las bandas armadas se convierten en actores que controlan territorios y que imponen sus reglas sobre la poblaci&oacute;n (la expresi&oacute;n m&aacute;s visible y generalizada, pero no la &uacute;nica, es el cobro de &ldquo;vacunas&rdquo; para permitir las actividades econ&oacute;micas). La penetraci&oacute;n en el sistema de justicia corrompe a &eacute;ste, deja sin protecci&oacute;n a la ciudadan&iacute;a y lo convierte en uno de los principales instrumentos de las mafias. La militarizaci&oacute;n del pa&iacute;s sin la contraparte de medidas de car&aacute;cter social, como respuesta del gobierno, contribuye a la erosi&oacute;n de los derechos y las libertades. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n aplaude las medidas de ese tipo, como sucede en El Salvador, pero los efectos la perjudicar&aacute;n en el mediano plazo, cuando se hacen evidentes las dificultades para revertir las restricciones de sus derechos.<br />&nbsp;<br />Los derechos pol&iacute;ticos y los procesos electorales se afectan no solo por la coacci&oacute;n de las organizaciones delictivas, sino sobre todo por la penetraci&oacute;n de estas en la actividad pol&iacute;tica. Ecuador se ha sumado a Colombia y M&eacute;xico que son los pa&iacute;ses que presentan las evidencias m&aacute;s ilustrativas en este aspecto. La reciente denuncia hecha por la fiscal general en el caso denominado <em>Met&aacute;stasis</em> -que sin duda fue uno de los disparadores de los actos violentos del 9 de enero- demuestra las conexiones entre jefes de la delincuencia y pol&iacute;ticos ecuatorianos. Adem&aacute;s de la penetraci&oacute;n en la econom&iacute;a, las mafias buscan controlar o por lo menos incidir en la pol&iacute;tica, y lo est&aacute;n logrando. La posibilidad de una <em>narcodemocracia</em>, como se la ha denominado, es en realidad la sustituci&oacute;n de la democracia por un r&eacute;gimen ajeno a sus principios b&aacute;sicos. La toma de decisiones en todos los niveles de gobierno pasa a estar determinada por los intereses de esos grupos y los procesos electorales pierden los adjetivos que los califican (libres, equitativos, efectivos, frecuentes).<br />&nbsp;<br />La relaci&oacute;n entre las funciones o poderes del Estado, que debe asegurar la separaci&oacute;n, la autonom&iacute;a, el equilibrio y el control mutuo, se ve alterada por la presencia de un actor que penetra en cada una de ellas y que consigue ponerlas a su servicio. En Ecuador ya existen evidencias y denuncias de la presencia de los grupos delincuenciales en cada uno de esos espacios, en los que ya se han identificado a jueces, fiscales, asamble&iacute;stas, autoridades de elecci&oacute;n popular y funcionarios p&uacute;blicos que trabajan para ellos. La investigaci&oacute;n sobre el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en agosto de 2023, quien fue una de las personas que con mayor decisi&oacute;n investig&oacute; y denunci&oacute; esa penetraci&oacute;n, se orienta en ese sentido (en el momento de escribir este art&iacute;culo se divulg&oacute; la noticia del asesinato del juez que investigaba uno de los casos de corrupci&oacute;n y de asesinato en el que est&aacute;n involucrados pol&iacute;ticos y empresarios).<br />&nbsp;<br />Lo se&ntilde;alado en los p&aacute;rrafos anteriores es solamente una muestra de los efectos de la incidencia de los grupos delincuenciales en los aspectos que constituyen los puntales de la democracia. La represi&oacute;n e incluso la declaraci&oacute;n de guerra, que es lo que ha hecho hasta el momento el gobierno ecuatoriano, puede ser necesaria, pero es insuficiente cuando se convierte en la &uacute;nica respuesta. Las experiencias de Colombia, M&eacute;xico y El Salvador demuestran que ni siquiera es la m&aacute;s adecuada para acabar con la violencia ya que coloca el problema en un plano en que los Estados est&aacute;n sujetos a limitaciones que no tienen los grupos delincuenciales. Mientras tanto, la democracia se erosiona en sus componentes fundamentales.<br />&nbsp;<br />En conclusi&oacute;n, en los estudios sobre las amenazas que se ciernen sobre la democracia es necesario ampliar la perspectiva para considerar la interacci&oacute;n que se produce entre los factores internos y los externos. Como se observa en el caso concreto de Ecuador y otros pa&iacute;ses latinoamericanos que est&aacute;n afectados por las actividades narcodelincuenciales, es preciso comprender que &eacute;stas dejan de actuar desde afuera del r&eacute;gimen democr&aacute;tico (como lo hacen las cat&aacute;strofes naturales e incluso la pobreza y la desigualdad), para actuar desde adentro. El socavamiento que logran esos grupos es en el momento actual el enemigo principal de las democracias.&nbsp;<br /><br /></font><em>Publicado en la revista Voz y Voto. Enero de 2024</em></strong>&nbsp;</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Julio Cotler: el forastero nativo]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/julio-cotler-el-forastero-nativo]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/julio-cotler-el-forastero-nativo#comments]]></comments><pubDate>Sun, 07 Apr 2019 00:31:28 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/julio-cotler-el-forastero-nativo</guid><description><![CDATA[Dos anotaciones hechas en el pr&oacute;logo a su libro Clases, Estado y naci&oacute;n&nbsp;retratan el compromiso intelectual que Julio Cotler mantendr&iacute;a durante toda su vida. Corr&iacute;a el a&ntilde;o&nbsp;1978 y Per&uacute;, como la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses latinoamericanos viv&iacute;a bajo un r&eacute;gimen dictatorial. Pero, a diferencia de las otras, la peruana cautiv&oacute; y enrol&oacute; a muchos acad&eacute;micos de izquierda, mientras las otras los persegu&iacute;an l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><font color="#2a2a2a">Dos anotaciones hechas en el pr&oacute;logo a su libro </font><em style="color:rgb(42, 42, 42)">Clases, Estado y naci&oacute;n</em><span style="color:rgb(42, 42, 42)">&nbsp;retratan el compromiso intelectual que Julio Cotler mantendr&iacute;a durante toda su vida. Corr&iacute;a el a&ntilde;o&nbsp;</span><font color="#2a2a2a">1978 y Per&uacute;, como la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses latinoamericanos viv&iacute;a bajo un r&eacute;gimen dictatorial. Pero, a diferencia de las otras, la peruana cautiv&oacute; y enrol&oacute; a muchos acad&eacute;micos de izquierda, mientras las otras los persegu&iacute;an literalmente hasta la muerte. Cotler se pareci&oacute; m&aacute;s a estos &uacute;ltimos, no por una militancia pol&iacute;tica, sino por el compromiso intelectual. Eso le vali&oacute; la deportaci&oacute;n. Para bien de las ciencias sociales, el destino fue M&eacute;xico, donde tuvo el tiempo y las condiciones necesarias para redondear la obra en la que estaba trabajando.<br /><br />El libro se public&oacute; a su retorno, a&uacute;n bajo la dictadura, cuando esta atravesaba el per&iacute;odo conocido como la segunda fase. Ya hab&iacute;a hecho&nbsp;</font><font color="#2a2a2a">agua el reformismo de </font><span style="color:rgb(42, 42, 42)">Velasco Alvarado y el pesismismo invad&iacute;a a pol&iacute;ticos y acad&eacute;micos que no encontraban explicaciones para un fracaso que a&ntilde;ad&iacute;a un eslab&oacute;n a la larga cadena de frustraciones que ese pa&iacute;s arrastraba por lo menos desde el inicio del siglo XX</span><font color="#2a2a2a">. Fue ah&iacute; en el pr&oacute;logo de esa edici&oacute;n -que, como todos los pr&oacute;logos, fue escrito cuando el texto ya iba camino de la imprenta-, donde afirm&oacute;, primero, que el proyecto inicial era contar solamente con un cap&iacute;tulo introductorio al estudio de esa dictadura militar de dos fases. Sin embargo, lo que el lector ten&iacute;a en sus manos era un enorme fresco explicativo del proceso pol&iacute;tico peruano desde la colonia hasta esos d&iacute;as. Adelant&aacute;ndose a las objeciones que podr&iacute;a provocar esa visi&oacute;n retrospectiva, sostuvo que, a diferencia de otros casos, all&iacute; no hab&iacute;a "existido un corte hist&oacute;rico desde el siglo XVI que haya significado un <em>momento nuevo y diferente</em> en su formaci&oacute;n social". Esa percepci&oacute;n de la continuidad -o de ausencia de ruptura- con el pasado colonial y republicano temprano, ser&iacute;a el eje del an&aacute;lisis. Sin duda, fue lo que le convirti&oacute; en un <em>cl&aacute;sico inmediato</em>&nbsp;no solo para la comprensi&oacute;n del caso espec&iacute;fico, sino de los pa&iacute;ses latinoamericanos y especialmente de los andinos, porque anclaba la reflexi&oacute;n acerca del presente en los procesos de largo alcance.<br /><br />Esa primera anotaci&oacute;n expresa la perspectiva que Cotler nunca abandonar&iacute;a y que le dio solidez a su an&aacute;lisis. Totalmente alejado de las explicaciones teleol&oacute;gicas, para las que la historia est&aacute; escrita de antemano porque responde a leyes inmutables, su actitud fue la de quien la escudri&ntilde;a para encontrar regularidades y particularidades hasta llegar a las explicaciones.&nbsp;</font><span style="color:rgb(42, 42, 42)">Respaldado por esa desacralizada mirada hist&oacute;rica, Julio Cotler fue un agudo observador del presente. Reconoci&oacute; constantemente su deuda con intelectuales como Jorge Basadre o como el siempre controversial Jos&eacute; Mar&iacute;a Arguedas. Con ello anclaba su reflexi&oacute;n en la preocupaci&oacute;n por la construcci&oacute;n del Estado y la naci&oacute;n en unos pa&iacute;ses que no pudieron -y no han podido todav&iacute;a- encontrar el camino hacia la integraci&oacute;n de sus partes. En la misma l&iacute;nea se situaba su reconocimiento de los esfuerzos de Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui y V&iacute;ctor Ra&uacute;l Haya de la Torre en la pol&iacute;tica. Todo ello le permit&iacute;a vencer al escepticismo que predominaba en las explicaciones basadas en la identificaci&oacute;n de supuestas caracter&iacute;sticas inmanentes de una poblaci&oacute;n heredera del mestizaje. Su formaci&oacute;n de antrop&oacute;logo se enlaz&oacute; con la vocaci&oacute;n de polit&oacute;logo para producir el texto que, en el lenguaje a&uacute;n emparentado con el marxismo, apuntaba a explicar los problemas de la "formaci&oacute;n social peruana".</span><br /><span style="color:rgb(42, 42, 42)"><br />La segunda anotaci&oacute;n pod&iacute;a haber pasado por un recurso ret&oacute;rico. Con agudeza e iron&iacute;a declar&oacute; que con el libro se propon&iacute;a encontrar un camino para dejar de ser forastero en su pa&iacute;s.&nbsp;Quien la pronunciaba era un acad&eacute;mico que pocos a&ntilde;os antes hab&iacute;a retornado al Per&uacute; despu&eacute;s de casi una d&eacute;cada de estad&iacute;a en Francia y que pocos meses antes lleg&oacute; de su exilio. Era tambi&eacute;n el hijo de inmigrantes&nbsp;moldavos que debieron huir de las barbaridades de la guerra que estaba a las puertas de su pueblo. Era el antrop&oacute;logo para el que el trabajo de campo de un proyecto espec&iacute;fico era la mejor oportunidad para tratar de entender, desde la puna y la selva, la complejidad de un pa&iacute;s que empezaba en las afueras de Lima. Era el polit&oacute;logo, que no pod&iacute;a ser indiferente a los hechos que se suced&iacute;an en el d&iacute;a a d&iacute;a de su pa&iacute;s y la regi&oacute;n. Esa decisi&oacute;n/necesidad de estar ah&iacute;, fue un puntal en su compromiso de analizar la realidad inmediata sin instalarse en el ascetismo acad&eacute;mico. <br /><br />El anclaje en la historia y en la realidad presente le convirtieron en referente central para la comprensi&oacute;n de la pol&iacute;tica peruana. Pero, a la vez, su alejamiento de las pasiones partidistas, su mirada siempre cr&iacute;tica hacia la izquierda y hacia la derecha y su posici&oacute;n de dem&oacute;crata intransigente le ganaron una fama de pesimista. En realidad, sin que obviara los avances logrados en t&eacute;rminos sociales y econ&oacute;micos, su visi&oacute;n del Per&uacute; y de Am&eacute;rica Latina no era la del optimista entusiasta. Estaba totalmente consciente de las dificultades con las que se enfrentaba la construcci&oacute;n de la democracia en nuestros pa&iacute;ses. No pod&iacute;a pasar por alto los errores de una izquierda voluntarista y una derecha elitista.&nbsp;</span><br /><font color="#2a2a2a"><br />Son inolvidables sus intervenciones en eventos acad&eacute;micos, tanto las que se convert&iacute;an en c&aacute;tedras, como las que acog&iacute;an a la pol&eacute;mica. En unas y otras estaba presente el acad&eacute;mico que asentaba el an&aacute;lisis pol&iacute;tico en una s&oacute;lida formaci&oacute;n y en valores que no pod&iacute;an ser dejados de lado. En todas esas ocasiones, como en todos sus textos escritos, el enemigo a combatir era el dogmatismo. Conocida era su indignaci&oacute;n ante las manifestaciones de la visi&oacute;n deductivista-fantasiosa que interpreta los hechos y las decisiones de los actores a partir de teor&iacute;as transformadas en autos de fe.&nbsp;<br /><br />Para todas las personas, inclusive para quienes discrepaban con &eacute;l -o, m&aacute;s bien, especialmente para esas personas- la conversaci&oacute;n con Julio Cotler siempre fue un aprendizaje. En lo personal tengo grabados varios episodios, tanto en el Instituto de Estudios Peruanos -del que fue fundador y director-, como en otros espacios acad&eacute;micos de Ecuador y Am&eacute;rica Latina. Rescato, entre esas ocasiones, un d&iacute;a de abril del a&ntilde;o 2005, cuando ve&iacute;amos en tiempo real el derrocamiento de un presidente ecuatoriano de nula recordaci&oacute;n por parte de </font><em style="color:rgb(42, 42, 42)">los forajidos,</em><span style="color:rgb(42, 42, 42)">&nbsp;</span><font color="#2a2a2a">y Julio Cotler barajaba todas las explicaciones posibles. Sin duda, sal&iacute; de ah&iacute; con muchos insumos para comprender el conflicto que se viv&iacute;a en las calles. &Eacute;l sali&oacute; directamente al aeropuerto. En nuestro pr&oacute;ximo encuentro refer&iacute;a, con toda la iron&iacute;a que le caracterizaba, las tres horas que estuvo con todos los pasajeros encerrados en el avi&oacute;n mientras, a pocos metros, en la misma pista, el presidente destituido intentaba abordar un helic&oacute;ptero. Ninguna experiencia mejor que esa para una persona que dedic&oacute; toda su vida a buscar explicaciones para el reino del absurdo.<br /><br />Con ese libro que sent&oacute; precedente en Am&eacute;rica Latina, con el conjunto de su obra, con la &eacute;tica acad&eacute;mica, Julio Cotler encontr&oacute; el camino para lograr la excelente combinaci&oacute;n de forastero y nativo de Am&eacute;rica Latina.&#8203;</font></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Petkoff]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/petkoff]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/petkoff#comments]]></comments><pubDate>Thu, 01 Nov 2018 18:23:29 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/petkoff</guid><description><![CDATA[Si se quisiera encontrar un s&iacute;mbolo de la evoluci&oacute;n de la izquierda latinoamericana, ese ser&iacute;a Teodoro Petkoff. En su trayectoria individual, desde la acci&oacute;n insurreccional hasta la convicci&oacute;n democr&aacute;tica, se sintetiza el camino seguido por gran parte de esa corriente durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX y las dos primeras del presente.&nbsp;Despu&eacute;s de o&iacute;r las historias de su militancia, sus fugas y sus primeros cuesti [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph">Si se quisiera encontrar un s&iacute;mbolo de la evoluci&oacute;n de la izquierda latinoamericana, ese ser&iacute;a Teodoro Petkoff. En su trayectoria individual, desde la acci&oacute;n insurreccional hasta la convicci&oacute;n democr&aacute;tica, se sintetiza el camino seguido por gran parte de esa corriente durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX y las dos primeras del presente.&nbsp;<br /><br />Despu&eacute;s de o&iacute;r las historias de su militancia, sus fugas y sus primeros cuestionamientos a la ortodoxia de izquierda, lo vi -no puedo decir que lo conoc&iacute;, porque apenas me limit&eacute; a escucharlo y a hacerle una sola pregunta- en el Chile de la Unidad Popular. Era el &uacute;ltimo verano del gobierno de Allende. Debe haber sido diciembre, hac&iacute;a calor y al peque&ntilde;o grupo que asist&iacute;amos a la reuni&oacute;n nos sobraban las preguntas ante una leyenda viviente, como ya era Petkoff.&nbsp;<br /><br />Su formaci&oacute;n te&oacute;rica y su capacidad de an&aacute;lisis del momento pol&iacute;tico me impresionaron. Ambas iban de la mano, lo que no era y no es hasta ahora algo generalizado en los dirigentes pol&iacute;ticos, mucho menos en los que se lanzaron al monte, como era su caso. Es verdad que en la situaci&oacute;n chilena de ese momento hab&iacute;a un alto n&uacute;mero de personas con gran nivel te&oacute;rico, pero esa enorme capacidad se perd&iacute;a en el momento de explicar -y explicarse- la situaci&oacute;n concreta. La polarizaci&oacute;n imped&iacute;a hacer ese enlace. A la distancia de los a&ntilde;os, pienso que la cr&iacute;tica que ya en ese momento ven&iacute;a haciendo Petkoff y su visi&oacute;n de conjunto de Am&eacute;rica Latina eran las claves de esa capacidad.<br /><br />M&aacute;s adelante, cuando pude leer su <em>Proceso a la izquierda</em>, me ratifiqu&eacute; en aquella primera opini&oacute;n. Ah&iacute; estaba el intelectual de izquierda que analizaba su momento, que se insertaba en &eacute;l como el militante que siempre fue y que peleaba con esas condiciones y con quienes las (mal)interpretaban. Era la puesta al d&iacute;a del camino que ya dejaba entrever en aquella tarde calurosa de Santiago.<br /><br />Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s nos vimos en otras condiciones, tanto personales como contextuales. <span>Ah&iacute; fue cuando lo conoc&iacute;.&nbsp;</span>Casi sin excepciones, los pa&iacute;ses latinoamericanos hab&iacute;a instaurado reg&iacute;menes democr&aacute;ticos, las izquierdas (en plural) iban alej&aacute;ndose, algunas sin mayor prisa, de la obnubilaci&oacute;n del para&iacute;so terrenal. La evidencia estaba a la mano y si no se la agarraba era porque no se quer&iacute;a hacerlo. Recuerdo las conversaciones al respecto con un Petkoff que se empe&ntilde;aba en encontrar la ruta por la que se pudiera sacar a esas izquierdas del atolladero en que se hab&iacute;an encerrado durante tantos a&ntilde;os.&nbsp;<br /><br />De las muchas ense&ntilde;anzas que saqu&eacute; de esas conversaciones y de sus intervenciones en foros p&uacute;blicos y en seminarios acad&eacute;micos, destaco las relacionadas con la comunicaci&oacute;n. Acostumbrado a la trinchera -en el mejor sentido de esta como espacio de debate-, hab&iacute;a encontrado la del periodismo. Ning&uacute;n lugar y actividad mejor para mantener vivo su enfrentamiento con el dogma, venga &eacute;ste de donde venga.<br /><br />En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, o m&aacute;s en sus &uacute;ltimas d&eacute;cadas de vida, el dogma estuvo en manos de quienes se apropiaron del nombre de la izquierda para instaurar reg&iacute;menes de caudillos autoritarios. Esos, que le deb&iacute;an tanto a quien hab&iacute;a pensado por ellos, le confinaron al aislamiento en su propia casa. &Eacute;l nunca call&oacute;. Con el tiempo y sus acciones respondi&oacute; todas las preguntas de esa calurosa tarde del verano sure&ntilde;o.</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[¿Qué queda del giro a la izquierda?]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/que-queda-del-giro-a-la-izquierda]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/que-queda-del-giro-a-la-izquierda#comments]]></comments><pubDate>Tue, 09 Oct 2018 14:33:16 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/que-queda-del-giro-a-la-izquierda</guid><description><![CDATA[Este texto fue publicado en el blog www.condistintosacentos.com el 8 de octubre de 2018&iquest;Qu&eacute; queda del giro a la izquierda?escrito por&nbsp;Simon Pachano&nbsp;el&nbsp;8 octubre, 2018&nbsp;archivada en&nbsp;Ciencia Pol&iacute;ticaLa capacidad de permanencia de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos es una preocupaci&oacute;n que la ciencia pol&iacute;tica contempor&aacute;nea hered&oacute; de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica. Ahora, cuando hay claros indicios de que el ciclo de los  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><strong><font size="2">Este texto fue publicado en el blog www.condistintosacentos.com el 8 de octubre de 2018</font></strong><br /><br />&iquest;Qu&eacute; queda del giro a la izquierda?<span>escrito por</span>&nbsp;<span><span><a href="http://www.condistintosacentos.com/author/simon-pachano/">Simon Pachano</a></span></span>&nbsp;<span>el</span>&nbsp;8 octubre, 2018&nbsp;<span>archivada en</span>&nbsp;<span><a href="http://www.condistintosacentos.com/category/ciencia-politica/">Ciencia Pol&iacute;tica</a></span>La capacidad de permanencia de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos es una preocupaci&oacute;n que la ciencia pol&iacute;tica contempor&aacute;nea hered&oacute; de la filosof&iacute;a cl&aacute;sica. Ahora, cuando hay claros indicios de que el ciclo de los gobiernos de izquierda de Am&eacute;rica Latina lleg&oacute; a su fin, es pertinente retomarla y preguntarse por el legado que dejan. Es necesario conocer si lograron establecer nuevos reg&iacute;menes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, c&oacute;mo fue la propuesta original de gran parte de ellos, o si fortalecieron los que exist&iacute;an previamente. Adem&aacute;s, de manera indirecta esta indagaci&oacute;n ser&aacute; una v&iacute;a para encontrar diferencias entre las diversas izquierdas, precisamente en cuanto a los reg&iacute;menes que dejan despu&eacute;s de su respectivo paso por los gobiernos.<br /><span></span>La b&uacute;squeda de respuestas puede hacerse en varios planos, entre los que se destacan dos. El primero es el de las pol&iacute;ticas aplicadas, que apunta fundamentalmente a lo econ&oacute;mico y a lo social. Estos fueron los campos en que los gobiernos de ese signo intentaron plasmar su objetivo de justicia social y establecer una direcci&oacute;n claramente contraria a las reformas neoliberales que predominaron en la mayor parte de pa&iacute;ses durante el ciclo anterior. El segundo es el institucional, referido no tanto a los contenidos de los cambios realizados &mdash;que ser&iacute;an materia de otra evaluaci&oacute;n&mdash;, sino al efecto que ellos han tenido sobre la democracia.<br /><span></span>Habiendo transcurrido casi veinte a&ntilde;os desde el inicio del giro y considerando que en este se integr&oacute; un alto n&uacute;mero de pa&iacute;ses latinoamericanos, se puede suponer que sus vestigios deber&iacute;an ser claramente visibles en ambos planos. Lo que sigue es una invitaci&oacute;n a entrar en esa reflexi&oacute;n. En este texto no arribo a conclusiones, pero s&iacute; arriesgo alguna hip&oacute;tesis y ofrezco algunas sugerencias para la investigaci&oacute;n en este campo.<br /><span></span><strong><em>Premisa b&aacute;sica: &iquest;cu&aacute;ntas y cu&aacute;les izquierdas?</em></strong><br /><span></span>Para abordar el tema de la herencia tiene sentido retomar la idea de las dos izquierdas que acompa&ntilde;&oacute; a este proceso desde su inicio. Pero, es preciso considerar que aquella formulaci&oacute;n original se gui&oacute; principalmente por el criterio de continuidad o ruptura con la ortodoxia econ&oacute;mica. Solo en menor medida, y pr&aacute;cticamente como una consecuencia de aquella, alud&iacute;a a la sujeci&oacute;n a los est&aacute;ndares democr&aacute;ticos. Por ello, lleg&oacute; a una clasificaci&oacute;n dicot&oacute;mica encerrada bajo parejas antag&oacute;nicas de izquierdas (radical/moderada, buena/mala, responsable/populista, entre otras). Sin embargo, como se vio con el andar de los a&ntilde;os, la situaci&oacute;n era m&aacute;s compleja que la reflejada en esas antinomias. Con solo colocar en un mismo nivel como par&aacute;metros de an&aacute;lisis a los dos criterios (ortodoxia econ&oacute;mica y est&aacute;ndares democr&aacute;ticos), se obtienen por lo menos cuatro clases diferentes. M&aacute;s casos aparecen cuando se introduce el criterio de gradaci&oacute;n en cada una de las dimensiones y muchos m&aacute;s si se a&ntilde;aden otras, como liderazgo, partido, sistema de partidos o poderes presidenciales.<br /><span></span>En s&iacute;ntesis, y sin entrar en el complejo debate de las clasificaciones y las tipolog&iacute;as, esto lleva a reconocer la multiplicidad y la heterogeneidad que se encierra en la referencia gen&eacute;rica al giro. A la vez, plantea el problema de definir los l&iacute;mites de la izquierda o, en t&eacute;rminos concretos, determinar cu&aacute;les pa&iacute;ses se incluyen y cu&aacute;les se dejan fuera. El mayor o menor estiramiento de los criterios de la definici&oacute;n de izquierda ha llevado a listas largas y cortas, respectivamente. Considerando que los objetivos del an&aacute;lisis comparativo exigen evitar el estiramiento, y siguiendo parcialmente a Bobbio (1995), es posible tomar como elemento b&aacute;sico para esa definici&oacute;n el &eacute;nfasis puesto en la igualdad, que tiene como expresiones concretas el combate a la pobreza y las pol&iacute;ticas redistributivas. Esto da como resultado un grupo de 9 pa&iacute;ses que hicieron el giro: Venezuela (1999-), Chile (2000-2010; 2014-2018), Brasil (2003-2016), Argentina (2003-2015), Uruguay (2005-), Bolivia (2005-hasta la fecha), Nicaragua (2007-hasta la fecha), Ecuador (2006-2016), Paraguay (2008-2012)<a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftn1">[1]</a><br /><span></span><strong><em>La cuant&iacute;a de la herencia</em></strong><br /><span></span>En el balance general del desempe&ntilde;o socioecon&oacute;mico, entre 2002 y 2014, todos los gobiernos de izquierda presentaron resultados positivos, tanto en la reducci&oacute;n de la pobreza como en el cierre de la brecha de la desigualdad (CEPAL, 2017: 88). Sin embargo, cabe hacer tres observaciones. La primera es que, la reducci&oacute;n de la pobreza es un resultado compartido por el conjunto de pa&iacute;ses latinoamericanos, de manera que no puede ser atribuido a la orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de determinados gobiernos. Las cifras y los estudios al respecto demuestran que el factor fundamental fue el crecimiento de las econom&iacute;as derivado del auge de la exportaci&oacute;n de las materias primas. Por ello, la reducci&oacute;n o la reversi&oacute;n de la tasa de crecimiento, a partir de 2014 fren&oacute; o redujo el ritmo con que se ven&iacute;a reduciendo la incidencia de la pobreza (CEPAL, 2017)<a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftn2">[2]</a>.<br /><span></span>La segunda es que en el cierre de la brecha de la desigualdad s&iacute; se encuentran diferencias entre los pa&iacute;ses que hicieron el giro y los que no lo hicieron. Aunque casi todos presentan avances en el per&iacute;odo 2002-2014. En los primeros, la brecha se redujo m&aacute;s r&aacute;pidamente y en promedio tuvieron distribuciones menos inequitativas que los otros en cada uno de los a&ntilde;os considerados<a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftn3">[3]</a>.<br /><span></span>La tercera es que dentro del grupo de los gobiernos de izquierda se presentan diferencias, tanto en la incidencia de la pobreza como en el ritmo de reducci&oacute;n de esta y en la distribuci&oacute;n del ingreso y su respectiva tasa de reducci&oacute;n. Por un lado, Brasil, Chile y Uruguay lograron mantener la tendencia previa de reducci&oacute;n de la pobreza en niveles muy cercanos a los que ten&iacute;a en el per&iacute;odo de auge de las exportaciones, mientras que en los otros pa&iacute;ses de este grupo se estanc&oacute; (Bolivia, Ecuador) o se revirti&oacute; (Argentina, Nicaragua, Paraguay, Venezuela). Con respecto al cierre de la brecha de la desigualdad, la mayor parte de estos pa&iacute;ses mantuvieron la tendencia a la reducci&oacute;n a&uacute;n en el per&iacute;odo de reducci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico, a un menor ritmo, como se vio antes. Las excepciones fueron Argentina y Nicaragua, que vieron empeorarse la distribuci&oacute;n del ingreso.<br /><span></span>Esta visi&oacute;n parcial de las realizaciones socioecon&oacute;micas de los gobiernos que hicieron el giro lleva a sostener que efectivamente pusieron &eacute;nfasis en el mejoramiento de las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n, en particular del cierre de la brecha de ingreso, lo que tendr&iacute;a correspondencia con los postulados de justicia social que tradicionalmente ha mantenido la izquierda. Pero, no se pueden soslayar las diferencias entre los pa&iacute;ses. Tanto en la reducci&oacute;n de la pobreza como en el cierre de la brecha del ingreso, Brasil, Chile y Uruguay muestran los mejores desempe&ntilde;os, mientras Argentina, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Venezuela y en menor medida Bolivia presentan una tendencia contraria. Para encontrar explicaciones a esas diferencias es preciso pasar al segundo &aacute;mbito, el de lo institucional.<br /><span></span><strong><em>La solidez de la herencia</em></strong><br /><span></span>Evaluar la herencia institucional de los gobiernos que hicieron el giro a la izquierda es m&aacute;s complejo que hacerlo en el plano socioecon&oacute;mico. El mayor obst&aacute;culo no es el de las fuentes a las que se puede acudir, ya que en la actualidad existen varias que aportan informaci&oacute;n sobre un alto n&uacute;mero de indicadores adecuados y ofrecen series de tiempo<a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftn4">[4]</a>. El problema se encuentra en la definici&oacute;n misma del objeto de an&aacute;lisis. En lo socioecon&oacute;mico no cab&iacute;an dudas, ya que, por su propia condici&oacute;n, los gobiernos de izquierda deb&iacute;an perseguir objetivos b&aacute;sicos de justicia social,&nbsp; como superaci&oacute;n de la pobreza e igualdad y, en consecuencia, la evaluaci&oacute;n de su gesti&oacute;n pod&iacute;a hacerse por ese aspecto que la defin&iacute;a. Pero, en lo pol&iacute;tico-institucional se presenta la disyuntiva de tomar como criterio la ampliaci&oacute;n de la capacidad de inclusi&oacute;n del r&eacute;gimen o la instauraci&oacute;n de un r&eacute;gimen alternativo. El primer criterio, que consiste en la profundizaci&oacute;n de la democracia dentro de las condiciones vigentes, puede ser cuestionado por quienes consideran que los objetivos de las izquierdas no pueden alcanzarse dentro de los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos liberales representativos. El segundo, por su parte, solamente abarcar&iacute;a a los gobiernos que expl&iacute;citamente plantearon la sustituci&oacute;n o superaci&oacute;n de ese r&eacute;gimen, como la denominaron algunos.<br /><span></span>Dos razones llevan a dejar de lado este &uacute;ltimo criterio. En primer lugar, los fines comparativos no pueden alcanzarse con la utilizaci&oacute;n de una visi&oacute;n restrictiva que solamente se podr&iacute;a aplicar a un grupo de pa&iacute;ses, que establece una l&iacute;nea divisoria no solamente entre los gobiernos de izquierda y los otros, sino entre los mismos de ese signo. En segundo lugar, los criterios de evaluaci&oacute;n de la calidad de la democracia incluyen varios elementos que han sido reivindicaciones tradicionales de las izquierdas, como la inclusi&oacute;n pol&iacute;tica, la participaci&oacute;n, la igualdad ciudadana y el control a los pol&iacute;ticos.<br /><span></span>Por consiguiente, en el plano institucional, la herencia de los gobiernos de izquierda debe evaluarse en relaci&oacute;n a la capacidad del sistema pol&iacute;tico para garantizar la plena vigencia de los derechos y libertades, procesar el conflicto social, hacer efectiva la participaci&oacute;n ciudadana y viabilizar el control de los mandatarios. Para ello, cabe acudir a las mediciones de la calidad de la democracia, que abordan esos aspectos en t&eacute;rminos generales, dan cuenta de una situaci&oacute;n m&aacute;s compleja que la que se reduce a la diferencia entre dos izquierdas. As&iacute;, Uruguay, Costa Rica y Chile cuentan con s&oacute;lidos estados de derecho, sistemas de controles y balances entre los poderes pol&iacute;ticos y alta capacidad de respuesta a las demandas y necesidades de la poblaci&oacute;n (Morlino, 2013; Bertelsmann Stiftung, 2018). Sin embargo, restricciones en el modelo educativo y en la seguridad social constituyen deficiencias en el caso chileno. Por su parte, Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela presentan indicadores satisfactorios en la capacidad de respuesta, lo que es coherente con lo realizado en el &aacute;mbito socioecon&oacute;mico, pero muestran retrocesos en la vigencia del Estado de derecho, separaci&oacute;n de poderes y competencia pol&iacute;tica. En Nicaragua y Venezuela se advierten retrocesos en todos los aspectos, incluida la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, contradiciendo la apelaci&oacute;n permanente de sus respectivos gobernantes.<br /><span></span><strong><em>Conclusi&oacute;n: una agenda pendiente</em></strong><br /><span></span>Una constataci&oacute;n general es que el conjunto de los pa&iacute;ses que hicieron el giro tuvieron mejores indicadores socioecon&oacute;micos que los que no formaron parte de ese proceso, pero en los resultados pol&iacute;ticos la relaci&oacute;n es inversa. Se podr&iacute;a decir que se volvi&oacute; a expresar la vieja ecuaci&oacute;n, considerada superada a partir del derrumbe del mundo sovi&eacute;tico y de la revaloraci&oacute;n de la democracia por parte de la izquierda, que contrapon&iacute;a libertad e igualdad. La presencia de un alto n&uacute;mero de pa&iacute;ses (Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela) que hicieron el giro y que presentan diversos grados de deterioro en la vigencia de los derechos ciudadanos, la divisi&oacute;n de poderes y el Estado de derecho lleva a una conclusi&oacute;n de ese tipo. Sin embargo, dos de los pa&iacute;ses que hicieron el giro (Chile y Uruguay) siempre se encuentran entre los tres primeros lugares de los rankings de calidad de la democracia y se debe sobre todo a la alta calificaci&oacute;n que obtienen esos factores institucionales.<br /><span></span>Por consiguiente, el factor clave que marca las diferencias entre los pa&iacute;ses del giro y los otros no es el manejo de la econom&iacute;a sino la concepci&oacute;n de la democracia. Con excepci&oacute;n de Venezuela, y en menor medida de Argentina, todos los pa&iacute;ses que hicieron el giro se mantuvieron dentro de los m&aacute;rgenes de la ortodoxia econ&oacute;mica. Los casos de &ldquo;populismo econ&oacute;mico&rdquo; se restringieron al abultado gasto p&uacute;blico, ya que m&aacute;s bien compartieron con los que no hicieron el giro la preocupaci&oacute;n por los equilibrios macroecon&oacute;micos. Las diferencias de fondo se encuentran en los factores institucionales referidos a la democracia y al Estado de derecho.<br /><span></span>Otra constataci&oacute;n es que hay fuertes evidencias para sostener que hubo varios tipos de izquierdas. Pero, tambi&eacute;n en este caso las diferencias m&aacute;s importantes se encuentran en los aspectos institucionales, especialmente en la vigencia y el fortalecimiento del Estado de derecho y la vigencia plena de los derechos y las libertades. Un hecho adicional y de enorme importancia es que los pa&iacute;ses que presentan los mejores indicadores en estos aspectos son, a la vez, los que muestran mejores indicadores sociales. El combate a la pobreza y los avances en el cierre de la brecha de la desigualdad parecen tener una estrecha relaci&oacute;n con la apertura pol&iacute;tica y el avance en los derechos civiles. Esta relaci&oacute;n, que ha sido destacada por varios autores (Putnam, 1993; Przeworski, 2010; &nbsp;O&acute;Donnell, 2010), aparece con claridad en la comparaci&oacute;n y, seg&uacute;n los grados de avance, da lugar a m&aacute;s de dos izquierdas.<br /><span></span>Una &uacute;ltima constataci&oacute;n es que los pa&iacute;ses que presentan los mejores indicadores, tanto en lo socioecon&oacute;mico como en lo institucional comparten varias caracter&iacute;sticas de sus sistemas pol&iacute;ticos. Tienen sistemas de partidos relativamente consolidados, estados con capacidad para formular y aplicar pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales redistributivas, sistemas electorales que viabilizan la competencia pol&iacute;tica y garantizan la alternancia, el control y el balance de los poderes, asimismo cuentan con una institucionalidad adecuada para el procesamiento del conflicto, y a la vez para la toma de decisiones. Por el contrario, donde la oposici&oacute;n fue pr&aacute;cticamente eliminada, los partidos pr&aacute;cticamente desaparecieron, el gobierno no se asent&oacute; en un partido s&oacute;lido (en el mejor de los casos en un movimiento heterog&eacute;neo y amorfo) y se redujo a la m&iacute;nima expresi&oacute;n el equilibro de poderes. Los avances en los dos aspectos considerados tuvieron un ritmo m&aacute;s lento y carecieron de sustentos adecuados para enfrentar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica adversa. En s&iacute;ntesis, los pa&iacute;ses que contaban previamente con sistemas pol&iacute;ticos estables y apropiados para la competencia pol&iacute;tica, pudieron alcanzar en mayor medida los objetivos de justicia social propios de la izquierda. Seguramente ser&aacute;n tambi&eacute;n los que puedan dejar una herencia m&aacute;s s&oacute;lida y durable.<br /><span></span>Bibliograf&iacute;a<br /><span></span>Alc&aacute;ntara, Manuel. 2016.&nbsp;<em>Los ciclos pol&iacute;ticos en Am&eacute;rica Latina</em>. En&nbsp;<strong>Sistema</strong>. 242-243, p&aacute;ginas 5-22<br /><span></span>Bobbio, Norberto. 1995.&nbsp;<strong>Derecha e izquierda</strong>. Taurus,&nbsp; Madrid<br /><span></span>Cepal. 2017.&nbsp;<strong>Panorama social de Am&eacute;rica Latina</strong>. Cepal,&nbsp; Santiago de Chile<br /><span></span>Levitsky, Steven y Kenneth Roberts (comp.). 2011.&nbsp;<strong>The Resurgence of Latin American Left</strong>. Johns Hopkins University Press, Baltimore<br /><span></span>Morlino, Leonardo. 2013.&nbsp;<strong>La calidad de las democracias en Am&eacute;rica Latina</strong>. IDEA-LUISS,&nbsp; Maryland<br /><span></span>O`Donnell, Guillermo. 2010.&nbsp;<strong>Democracia, agencia y estado</strong>. Prometeo,&nbsp; Buenos Aires<br /><span></span>Przeworski, Adam. 2010.&nbsp;<strong>Qu&eacute; esperar de la democracia. L&iacute;mites y posibilidades del autogobierno</strong>.&nbsp; Buenos Aires<br /><span></span>Putnam, Robert D. 1993.&nbsp;<strong>Making Democracy Work</strong>. Princeton University Press,&nbsp; Princeton<br /><span></span>Ramos, Hugo. 2017.&nbsp;<em>Nuevas izquierdas y nuevas derechas: debates en torno a la conceptualizaci&oacute;n de los procesos pol&iacute;ticos latinoamericanos recientes</em>. En&nbsp;<strong>Tiempos Hist&oacute;ricos</strong>. 21, p&aacute;ginas 209-231<br /><span></span><a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftnref1">[1]</a>&nbsp;Siguiendo el criterio mencionado, quedan de lado El Salvador (2009-hasta la fecha) y Guatemala (2008-2012), que s&iacute; son incluidos por algunos autores (Levitsky y Roberts, 2011: 2; Alc&aacute;ntara, 2016: 14; Ramos, 2017: 217) Un criterio m&aacute;s riguroso, que considerara el campo de los valores, la ampliaci&oacute;n de derechos y pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n reducir&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s el grupo.<br /><span></span><a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftnref2">[2]</a>&nbsp;El efecto del crecimiento en la reducci&oacute;n de la pobreza y la desigualdad es algo que llama la atenci&oacute;n, ya que hist&oacute;ricamente no ocurri&oacute; as&iacute;. Son escasos los esfuerzos multidisciplinarios que proporcionan explicaciones satisfactorias.<br /><span></span><a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftnref3">[3]</a>&nbsp;Los promedios del coeficiente de Gini en los a&ntilde;os 2002, 2008, 2014 y 2016 fueron de 0,526, 0,472, 0,454 y 0,440, para los pa&iacute;ses que hicieron el giro, y de 0,550, 0,511, 0,488 y 0,483 para los que no lo hicieron. Las tasas de reducci&oacute;n de la brecha entre 2002-2008, 2008-2014 y 2014-2016 fueron de -10,4, -3,8 y -3,0 para los que hicieron el giro y de -7,0, -4,5 y -1,1 para los otros.<br /><span></span><a href="http://www.condistintosacentos.com/que-queda-del-giro-a-la-izquierda/#_ftnref4">[4]</a>&nbsp;V-Dem, Freedom House, Berteslmann Stiftung o IDD-Polilat proporcionan informaci&oacute;n v&aacute;lida para el an&aacute;lisis de las dimensiones pol&iacute;ticas institucionales.<br /><span></span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Elección 2017: jugadores y escenarios]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/eleccion-2017-jugadores-y-escenarios]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/eleccion-2017-jugadores-y-escenarios#comments]]></comments><pubDate>Wed, 17 Aug 2016 17:36:04 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/eleccion-2017-jugadores-y-escenarios</guid><description><![CDATA[Sin partidos pol&iacute;ticos, las elecciones de febrero de 2017 ser&aacute;n una contienda entre coaliciones (la presidencial) y entre peque&ntilde;os grupos principalmente de alcance provincial (la legislativa). Como ha venido ocurriendo a lo largo de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, se dibuja una contienda entre corre&iacute;smo y anticorre&iacute;smo. El presidente Correa es el parteaguas y sin duda uno de los dos factores que incidir&aacute;n de manera determinante en los resultados. Au [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph"><span>Sin partidos pol&iacute;ticos, las elecciones de febrero de 2017 ser&aacute;n una contienda entre coaliciones (la presidencial) y entre peque&ntilde;os grupos principalmente de alcance provincial (la legislativa). Como ha venido ocurriendo a lo largo de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, se dibuja una contienda entre corre&iacute;smo y anticorre&iacute;smo. El presidente Correa es el parteaguas y sin duda uno de los dos factores que incidir&aacute;n de manera determinante en los resultados. Aunque</span><span>, como se ha visto en ocasiones anteriores,&nbsp;</span><span>su presencia en la campa&ntilde;a ser&aacute; algo inevitable, s&iacute; habr&aacute; gran diferencia si lo hace directamente como candidato o solo en apoyo a sus candidatos. El otro factor es lo que pueda suceder en el bando opuesto, esto es, si se conforman una o dos alianzas que agrupen a m&uacute;ltiples grupos de oposici&oacute;n o si estos se presentan aisladamente.&nbsp;</span><br /><br /><span>La combinaci&oacute;n de esos dos factores -y considerando los resultados de las elecciones de 2013 y 2014- arroja cuatro escenarios, como se ve en el cuadro adjunto. Cabe destacar que en tres de ellos se avizora como posible la necesidad de la segunda vuelta, mientras solamente en uno ser&iacute;a innecesaria. Por el lado de Alianza Pa&iacute;s ser&iacute;a imprescindible la candidatura del presidente Correa (as&iacute; lo exige un proceso basado en el liderazgo personal), mientras por el lado opuesto ser&iacute;a un suicidio colectivo presentar varias candidaturas (como lo demuestra la historia electoral reciente).</span><br /><br /><span>A mediados de agosto de 2016, solamente hay dos candidatos pr&aacute;cticamente seguros para la elecci&oacute;n presidencial. Guillermo Lasso de Creo y Abdal&aacute; Bucaram de Fuerza Ecuador son los &uacute;nicos que han definido su participaci&oacute;n. A&uacute;n hay tiempo y hay que tom&aacute;rselo con calma, parecen decir los dem&aacute;s jugadores potenciales (b&aacute;sicamente, tres coaliciones: Coordinadora Plurinacional de las Izquierdas, Acuerdo Nacional por el Cambio y Unidad). Por tanto, las mediciones de intenci&oacute;n de voto no caben en este momento como predictores y tienen solamente un valor muy general en t&eacute;rminos de una d&eacute;bil adscripci&oacute;n a una u otra opci&oacute;n.<br /><br />M&aacute;s bien, cabe prestar atenci&oacute;n a dos l&iacute;neas de definici&oacute;n (o <em>clivajes</em>) que siempre inciden en la pol&iacute;tica ecuatoriana y que en esta ocasi&oacute;n tendr&aacute;n considerable peso. La definici&oacute;n espacial, en t&eacute;rminos de izquierda y derecha, as&iacute; como la implantaci&oacute;n regional de las agrupaciones pol&iacute;ticas, pueden ofrecer pistas de las potencialidades de las organizaciones pol&iacute;ticas. Como se ve en el gr&aacute;fico, la mayor parte de quienes han saltado a la cancha hasta ahora tienen serias limitaciones en ambas dimensiones. Solamente AP y la Unidad muestran cierta capacidad para sobrepasar las fronteras ideol&oacute;gicas y regionales. Cabe se&ntilde;alar que el gr&aacute;fico no refleja proporci&oacute;n o dimensi&oacute;n de la votaci&oacute;n, sino implantaci&oacute;n en cada una de esas dimensiones (las l&iacute;neas negras -horizontales- expresan el espectro ideol&oacute;gico en que puede moverse cada coalici&oacute;n; las rojas reflejan la potencial ubicaci&oacute;n de su votaci&oacute;n en t&eacute;rminos regionales).</span></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-border-width:0 " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.simonpachano.com/uploads/2/1/4/3/21439124/1471463250.png" alt="Imagen" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="http://www.simonpachano.com/uploads/2/1/4/3/21439124/contexto-preelectoral2_1.jpg?1471463273" alt="Imagen" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[En el diván político]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/en-el-divan-politico]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/en-el-divan-politico#comments]]></comments><pubDate>Wed, 28 Jan 2015 00:31:19 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/en-el-divan-politico</guid><description><![CDATA["... mandaremos la cuenta del difamador para que le lleguen 10.000 tuiters (...) lo vamos a identificar para ver si es tan jocoso cuando el mundo sepa qui&eacute;n es"Me ocurre con frecuencia, como a muchos polit&oacute;logos, que debo pedir ayuda a la Sociolog&iacute;a, m&aacute;s frecuentemente a la Econom&iacute;a y ocasionalmente a la Antropolog&iacute;a para explicar algunos hechos propiamente pol&iacute;ticos. Aunque soy un defensor de la Ciencia Pol&iacute;tica, estoy convencido de que lo [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:left;"><em><font size="3">"... mandaremos la cuenta del difamador para que le lleguen 10.000 tuiters (...) lo vamos a identificar para ver si es tan jocoso cuando el mundo sepa qui&eacute;n es"</font></em><br /><br />Me ocurre con frecuencia, como a muchos polit&oacute;logos, que debo pedir ayuda a la Sociolog&iacute;a, m&aacute;s frecuentemente a la Econom&iacute;a y ocasionalmente a la Antropolog&iacute;a para explicar algunos hechos propiamente pol&iacute;ticos. Aunque soy un defensor de la Ciencia Pol&iacute;tica, estoy convencido de que los problemas pol&iacute;ticos son demasiado complejos para explicarlos desde una sola disciplina. Desde el momento en que hago m&iacute;a la idea de que la pol&iacute;tica es el conjunto de interacciones sociales en las que se establecen relaciones de poder, me veo obligado a pedir ayuda a esas otras disciplinas.&nbsp;<br /><br />Pero algo muy diferente me ocurre cuando ninguna de estas me entrega los instrumentos adecuados para explicar un gesto, una palabra, una acci&oacute;n de una persona o de un grupo. Me refiero a los fen&oacute;menos que no pueden ser comprendidos por las determinaciones de las instituciones, por los intereses de las clases sociales, por los c&aacute;lculos de los actores o por los vaivenes de la econom&iacute;a. S&eacute; que en estos casos deber&iacute;a acudir&nbsp;<span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;">a la Psicolog&iacute;a, pero tengo una raz&oacute;n poderosa para no hacerlo. Es, simple y llanamente, mi escasa preparaci&oacute;n en ese campo. No tengo los instrumentos necesarios para aventurarme en el terreno de la subjetividad, que es un bosque lleno de sentimientos, recuerdos, dolores, pasiones, experiencias procesadas y no procesadas, en fin, de todo aquello que pasa por las neuronas pero tambi&eacute;n por las gl&aacute;ndulas y por las relaciones con los dem&aacute;s.&nbsp;</span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;"><br /></span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;">No, no tengo la audacia para intentar invadir un terreno que desconozco. Por ello, me declaro incapaz de comprender -y mucho menos de explicar- las razones que tiene una persona dotada de poder para incitar a que se persiga a alguien. Mucho menos si la causa de esa arenga es la difusi&oacute;n de una foto suya, captada cuando hac&iacute;a compras en un centro comercial. Aunque el poder es un atributo pol&iacute;tico -y en este caso el personaje es un pol&iacute;tico-, creo que la b&uacute;squeda de explicaci&oacute;n rebasa las posibilidades que ofrece la Ciencia Pol&iacute;tica, incluso cuando esta se apoya en las otras disciplinas. Es el bosque en el que no me atrevo a entrar.</span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El Muro y las estatuas]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/el-muro-lenin-y-stalin]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/el-muro-lenin-y-stalin#comments]]></comments><pubDate>Mon, 10 Nov 2014 11:21:43 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/el-muro-lenin-y-stalin</guid><description><![CDATA[En un templado oto&ntilde;o, mientras busco un caf&eacute; en uno de los portales de la plaza central de Hradec Kralove veo las primeras p&aacute;ginas de los diarios checos que destacan como noticia central la conmemoraci&oacute;n de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. No hace falta entender el idioma (este es un pa&iacute;s de idioma infernal y cerveza celestial) para comprender el tono de los art&iacute;culos. Las fotos del derrocamiento de esa mole de hormig&oacute;n y de las caras so [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:left;">En un templado oto&ntilde;o, mientras busco un caf&eacute; en uno de los portales de la plaza central de Hradec Kralove veo las primeras p&aacute;ginas de los diarios checos que destacan como noticia central la conmemoraci&oacute;n de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. No hace falta entender el idioma (este es un pa&iacute;s de idioma infernal y cerveza celestial) para comprender el tono de los art&iacute;culos. Las fotos del derrocamiento de esa mole de hormig&oacute;n y de las caras sonrientes de las gentes son casi suficientes.<br /><br />El resto se entiende por lo que se ve en la vida cotidiana, por la expresi&oacute;n de la gente, por las historias familiares que se funden en la del pa&iacute;s. A los veinticinco a&ntilde;os, la euforia inicial ha dejado paso a la tranquilidad. Es esa tranquilidad que se adquiere cuando se sabe que no hay alguien respir&aacute;ndole en la nuca ni gobernantes que en nombre del pueblo, de la gente, de los comunes, de los colectivos, considere necesario definir <em>la vida de los otros</em>.&nbsp;<br /><br />A un cuarto de siglo de la ca&iacute;da del s&iacute;mbolo m&aacute;s s&oacute;lido del totalitarismo, me vuelve a la memoria la conversaci&oacute;n que tuvimos, unos dos o tres d&iacute;as despu&eacute;s de ese hecho, con Jorge Enrique Adoum, <em>el Turco</em> mientras com&iacute;amos un cebiche en Quito. A pesar de que la perestroika y la glasnost de Gorbachov anunciaban cambios sustanciales, no se ve&iacute;a un desenlace en tan corto plazo como el que se produjo. Las cosas hab&iacute;an pasado r&aacute;pidamente y nosotros, como la mayor&iacute;a de las personas, s&oacute;lo pod&iacute;amos hacer una que otra conjetura. La m&iacute;a, la de ese momento, era que habr&iacute;a que esperar para ver si se produc&iacute;a el derrumbe de las estatuas de Lenin, como lo estaban haciendo en esos momentos con las de Stalin. Asist&iacute;amos al fin del ciclo del estalinismo, que no se hab&iacute;a cerrado a pesar de los innumerables anuncios al respecto, o se iba m&aacute;s all&aacute; y se acababa con el modelo instaurado por el padre del modelo sovi&eacute;tico.<br /><br />Al <em>Turco </em>le gust&oacute; la met&aacute;fora (menos mal, pas&eacute; la prueba con esos rudimentos de preceptiva literaria) y sin duda ve&iacute;a con buenos ojos la posibilidad de que el proceso se detuviera en las primeras estatuas. &Eacute;l consideraba necesario un cambio, pero le horrorizaba pensar que todo lo que ocurr&iacute;a pod&iacute;a conducir al mundo que siempre cuestion&oacute; en su poes&iacute;a. Por mi parte, debo confesar que no me hac&iacute;a mucha gracia que de un solo golpe se fuera&nbsp;<span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;">m&aacute;s all&aacute;. Eran los a&ntilde;os duros de la guerra fr&iacute;a, cuando est&aacute;bamos casi obligados a tomar una posici&oacute;n dentro del blanco-negro del mundo. Reagan hab&iacute;a terminado su segunda presidencia unos meses antes, a Margareth Thatcher a&uacute;n le quedaba un a&ntilde;o entero por delante, en Am&eacute;rica Latina reinaba esa mediocridad llamada neoliberalismo y los intentos socialdem&oacute;cratas -a los que yo apostaba y sigo apostando- eran tan d&eacute;biles que no dejaban espacio para el optimismo.</span><br /><br />La conversaci&oacute;n la continuamos entrecortadamente en varias ocasiones, pero ya era casi in&uacute;til porque el problema se hab&iacute;a resuelto: las estatuas de Lenin hab&iacute;an ca&iacute;do estrepitosamente, primero, silenciosamente, despu&eacute;s. Cada nuevo derribo ten&iacute;a menor trascendencia que el anterior. Stalin y Lenin se fueron juntos.<br /><br />A la luz de los a&ntilde;os, y siguiendo en clave de mon&oacute;logo la conversaci&oacute;n con <em>el Turco</em>, me pregunto si eso era inevitable. Mi respuesta inequ&iacute;voca, rotunda, es que s&iacute;, que era inevitable. Siguiendo la idea generalizada que afirma que Stalin deform&oacute; el modelo instaurado por Lenin, se podr&iacute;a decir que en el derrumbe Stalin arrastr&oacute; a Lenin, ya que los errores y excesos de aquel corrompieron al r&eacute;gimen que estaba destinado a ser el para&iacute;so de los hombres en la tierra (siempre hubo ese lenguaje religioso y machista). Pero, si recordamos que Rosa Luxemburg ya le hizo notar a Lenin que su dictadura del proletariado, con partido &uacute;nico y sin pluralismo pol&iacute;tico, no era la sociedad pregonada por el socialismo y por la Internacional Proletaria, veremos que el problema viene desde el origen.<br /><br />No fue Stalin el que arrastr&oacute; a Lenin, los dos se fueron de la mano. Como hab&iacute;an llegado.</div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Poliarquía]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/poliarquia]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/poliarquia#comments]]></comments><pubDate>Wed, 06 Aug 2014 00:34:06 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/poliarquia</guid><description><![CDATA[Uno de los enfrentamientos que caracteriz&oacute; a la guerra fr&iacute;a fue el que gir&oacute; en torno a una palabra: democracia. Cada uno de los dos grandes bloques que se formaron en el nuevo mapa pol&iacute;tico -y que marcar&iacute;an la historia mundial del siguiente medio siglo-&nbsp;se asum&iacute;a a s&iacute; mismo como democr&aacute;tico. Incluso buena parte de los que conformaban el bloque sovi&eacute;tico se denominaron rep&uacute;blicas democr&aacute;ticas. Los del otro lado no l [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:left;">Uno de los enfrentamientos que caracteriz&oacute; a la guerra fr&iacute;a fue el que gir&oacute; en torno a una palabra: democracia. Cada uno de los dos grandes bloques que se formaron en el nuevo mapa pol&iacute;tico -y que marcar&iacute;an la historia mundial del siguiente medio siglo-&nbsp;se asum&iacute;a a s&iacute; mismo como democr&aacute;tico. Incluso buena parte de los que conformaban el bloque sovi&eacute;tico se denominaron rep&uacute;blicas democr&aacute;ticas. Los del otro lado no la incluyeron en su nombre propio, pero reivindicaban a su r&eacute;gimen como democr&aacute;tico. Era evidente que esa palabra&nbsp;hab&iacute;a alcanzado un alto grado de valoraci&oacute;n.<br /><br />Pero, esa misma valoraci&oacute;n la convirti&oacute; en una palabra polis&eacute;mica, esto es, dotada de varios sentidos y sujeta a la interpretaci&oacute;n de los diversos sujetos que la utilizaban. Por ello, por ese car&aacute;cter relativo, estuvo sujeta m&aacute;s a la connotaci&oacute;n que a la denotaci&oacute;n. Su significado pas&oacute; a depender del contexto en que se la utilizaba y de los sujetos que la expresaban. Junto a las batallas tecnol&oacute;gicas propias de la carrera espacial y de las m&aacute;s cruentas escenificadas en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo, a nivel pol&iacute;tico, diplom&aacute;tico y acad&eacute;mico se desarroll&oacute; esta otra que no se reduc&iacute;a a lo sem&aacute;ntico. Era una batalla pol&iacute;tica.<br />&nbsp;<br />En ese contexto, al inicio de la d&eacute;cada de los setenta, Robert Dahl sent&oacute; los cimientos de lo que m&aacute;s adelante ser&iacute;a el complejo edificio de la teor&iacute;a de la democracia. Curiosamente, aunque su tarea fue identificar los elementos constitutivos de la democracia, prefiri&oacute; no llamarla de esa manera. Apel&oacute; a las ra&iacute;ces del griego antiguo y la denomin&oacute; <em>poliarqu&iacute;a</em>. &nbsp;Su justificaci&oacute;n para llamarla de esta manera apelaba al car&aacute;cter excesivamente complejo de la democracia y a su condici&oacute;n de r&eacute;gimen pr&aacute;cticamente inalcanzable, pero se puede suponer que con ello buscaba tambi&eacute;n evitar <span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;">el tedioso debate que proven&iacute;a del enfrentamiento entre las dos visiones predominantes en ese momento.&nbsp;</span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;"><br /></span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;">El resultado fue una propuesta que sintetizaba (como lo estipula la norma de la parsimonia) los elementos insustituibles de la democracia pol&iacute;tica o, dicho de otra manera, las condiciones m&iacute;nimas que deber&iacute;an concurrir para estructurar un r&eacute;gimen poli&aacute;rquico. Las libertades de asociaci&oacute;n, de expresi&oacute;n, de voto, el derecho a competir por la representaci&oacute;n, la existencia de elecciones libres e imparciales, la posibilidad de acceder a fuentes diversas de informaci&oacute;n y la existencia de instituciones que garanticen que la pol&iacute;tica de los mandatarios responda a las preferencias de los electores fueron las siete condiciones b&aacute;sicas.&nbsp;</span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;"><br /></span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5; background-color: initial;">Un planteamiento tan sencillo como ese reconoce las tres herencias que alimentan a las democracias contempor&aacute;neas: el gobierno del pueblo, proveniente de la antigua Grecia, la responsabilidad de los mandatarios junto a la responsabilidad del ciudadano, propios de la tradici&oacute;n republicana y la plena vigencia de las libertades y los derechos, como imagin&oacute; el liberalismo en su oposici&oacute;n al absolutismo. Nada m&aacute;s y nada menos, todo ello en un concepto sint&eacute;tico creado por ese polit&oacute;logo que se despidi&oacute; en febrero de este a&ntilde;o a sus noventa y ocho a&ntilde;os.</span></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La dirección del tiempo]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/la-direccin-del-tiempo]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/la-direccin-del-tiempo#comments]]></comments><pubDate>Wed, 27 Nov 2013 16:00:21 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/la-direccin-del-tiempo</guid><description><![CDATA[ En alg&uacute;n momento de la vida dejaron de interesarme los relojes. Esto ocurri&oacute; mucho antes de que esos aparatos o algo parecido a ellos se encontraran en todos los rincones donde uno pone la vista. De todas maneras, me pareci&oacute; una buena explicaci&oacute;n retroactiva para mi decisi&oacute;n que uno solamente tenga que mirar una pantalla (de la computadora, de la tablet, del celular), el tablero del auto o los paneles que pueblan las avenidas sin &aacute;rboles. Si ah&iacute;  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:left;height:0px'></span><span style='z-index:10;position:relative;float:left;;clear:left;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="http://www.simonpachano.com/uploads/2/1/4/3/21439124/1385566596.png" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 10px; margin-left: 0px; margin-right: 10px; border-width:0;" alt="Imagen" class="galleryImageBorder" /></a><span style="display: block; font-size: 90%; margin-top: -10px; margin-bottom: 10px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="text-align:left;display:block;"><br />En alg&uacute;n momento de la vida dejaron de interesarme los relojes. Esto ocurri&oacute; mucho antes de que esos aparatos o algo parecido a ellos se encontraran en todos los rincones donde uno pone la vista. De todas maneras, me pareci&oacute; una buena explicaci&oacute;n retroactiva para mi decisi&oacute;n que uno solamente tenga que mirar una pantalla (de la computadora, de la <em>tablet</em>, del celular), el tablero del auto o los paneles que pueblan las avenidas sin &aacute;rboles. Si ah&iacute; est&aacute; la hora, apenas con variaciones de minutos de uno a otro reloj, para qu&eacute; andar con un aparato en la mu&ntilde;eca.<br /><br />Pero no siempre fue as&iacute;. Alguna vez me atrap&oacute; un inter&eacute;s desmedido por un reloj. Era uno que ten&iacute;a nombre y apellido, con correa de cuero y unos n&uacute;meros romanos en que el 4 no era IV sino IIII. Fue en un aeropuerto y decid&iacute; gastarme el equivalente de la mitad de mi ingreso mensual (mi sueldo era bajo y el reloj era caro). Una semana m&aacute;s tarde, ya de vuelta a Quito, alguien me empuj&oacute; a una piscina, con ropa, zapatos y reloj.Trat&eacute; de dejar la mano&nbsp;(la derecha, siempre lo he usado en esa aunque no soy zurdo)&nbsp;fuera del agua, pero me result&oacute; imposible. Sal&iacute; de la piscina y, sin secarme ni quedarme a&nbsp;escuchar las risas de los amigos, me embarqu&eacute; en el auto y sal&iacute; a buscar urgentemente una relojer&iacute;a. Encontr&eacute; una, la &uacute;nica abierta, en un centro comercial. En una media hora el reloj estuvo seco pero yo no me lo pod&iacute;a colocar en la mu&ntilde;eca porque tiritaba mientras le gente me ve&iacute;a con aprensi&oacute;n, que es lo que se merece una persona empapada en unas galer&iacute;as comerciales.<br /><br />No deben haber pasado tres semanas de esa experiencia submarina, cuando deslic&eacute; un libro sobre una mesa, el libro empuj&oacute; al reloj y tuve que ir nuevamente al mismo centro comercial. "Felizmente no se ha roto una pieza", me dijo el relojero, y cort&oacute; la frase que, un a&ntilde;o despu&eacute;s deduje que iba a desembocar en una advertencia.<br /><br />Esta me lleg&oacute; indirectamente de la boca de un relojero argentino, cuando acud&iacute; a &eacute;l como pen&uacute;ltima posibilidad para salvar la vida del aparato que nuevamente hab&iacute;a sufrido otro golpe. Previamente, el se&ntilde;or del centro comercial quite&ntilde;o se hab&iacute;a dado por vencido, entonces fue cuando decid&iacute; aprovechar cualquier viaje para buscar arreglo. No tuve &eacute;xito ni en Puerto Rico ni en Lima, hasta que en el centro de Buenos Aires un se&ntilde;or canoso, de edad indefinida como corresponde a quien trabaja con el tiempo, en forma de pregunta me lanz&oacute; la advertencia que no me hab&iacute;a hecho el ecuatoriano: "Decime, &iquest;te lo compraste o te lo regalaron?" No fue necesario que dijera algo m&aacute;s.&nbsp;<br /><br />La &uacute;ltima etapa comenz&oacute; en el cuarto piso de un edificio del centro de Santiago, al que se llegaba por medio de un ascensor con palanca y ascensorista. Despu&eacute;s de una semana de diagn&oacute;stico, me pidieron autorizaci&oacute;n para conseguir el repuesto en Europa. Dej&eacute; el recibo a cargo de mi amigo Pepe por si alg&uacute;n rato se daba una vuelta por el centro y pod&iacute;a pasarse por ah&iacute;. Las dos veces que &eacute;l pregunt&oacute; le dijeron que el repuesto tardar&iacute;a en llegar. En mi siguiente viaje, seguramente dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, estaban el mismo ascensor y el mismo ascensorista, pero en la relojer&iacute;a funcionaba ahora un estudio de abogados en donde cambiaban d&oacute;lares. Aparte de una buena cotizaci&oacute;n por el cambio, me dieron la nueva direcci&oacute;n de la relojer&iacute;a, en Providencia. "S&iacute;, sabemos que aqu&iacute; estuvo una relojer&iacute;a, pero nosotros llevamos ya m&aacute;s de un a&ntilde;o y no sabemos a donde se fue", dijo la recepcionista de una agencia de publicidad que ten&iacute;a un enorme reloj digital a sus espaldas.<br /><br />Me di cuenta de que, literalmente, hab&iacute;a perdido el tiempo.<br /><br />Hace poco, un par de d&eacute;cadas despu&eacute;s de ese largo episodio, decid&iacute; recuperar las horas, los d&iacute;as, las semanas y los a&ntilde;os que se me fueron en todo eso. Llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que la &uacute;nica manera de hacerlo era comprando un reloj. Como corresponde a un objetivo de esa naturaleza, ten&iacute;a que ser uno que me permitiera recuperar el tiempo perdido. Encontr&eacute; uno que camina en sentido inverso (<em>counter-clockwise</em>&nbsp;dir&iacute;an los gringos, tan pr&aacute;cticos ellos), por supuesto con los n&uacute;meros en un orden que corresponde a esa direcci&oacute;n de las manecillas y sin nombre ni apellidos. Para disl&eacute;xicos, dicen algunas personas, para &aacute;rabes o jud&iacute;os, dicen otras. Para cambiar la direcci&oacute;n del tiempo, digo yo.&nbsp;<br /><br /><br /></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Carne de res]]></title><link><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/carne-de-res]]></link><comments><![CDATA[http://www.simonpachano.com/blog/carne-de-res#comments]]></comments><pubDate>Mon, 18 Nov 2013 15:31:39 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.simonpachano.com/blog/carne-de-res</guid><description><![CDATA[Nunca he podido entender las coincidencias. Los hechos se producen por aqu&iacute; y por all&aacute;, sin conexi&oacute;n entre ellos, pero hay algo que los une y all&iacute; est&aacute;n todos juntos.Episodio IYa son varios meses que los neologismos femicidio y feminicidio han tomado carta de naturalizaci&oacute;n en nuestro lenguaje cotidiano. Se los encuentra en las primeras p&aacute;ginas de los peri&oacute;dicos, que recogen los frecuentes asesinatos a mujeres, y en las declaraciones de alg [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:justify;">Nunca he podido entender las coincidencias. Los hechos se producen por aqu&iacute; y por all&aacute;, sin conexi&oacute;n entre ellos, pero hay algo que los une y all&iacute; est&aacute;n todos juntos.<br /><br /><strong>Episodio I</strong><br /><br />Ya son varios meses que los neologismos <em>femicidio </em>y <em>feminicidio </em>han tomado carta de naturalizaci&oacute;n en nuestro lenguaje cotidiano. Se los encuentra en las primeras p&aacute;ginas de los peri&oacute;dicos, que recogen los frecuentes asesinatos a mujeres, y en las declaraciones de alguna organizaci&oacute;n femenina que a&uacute;n cree necesario tener voz propia. La importancia de ambos t&eacute;rminos se hizo evidente en el debate sobre el C&oacute;digo Penal, con la propuesta de utilizarlos para configurar el asesinato a una mujer como un tipo espec&iacute;fico de delito cuando es motivado por su condici&oacute;n de mujer.&nbsp;<span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">No s&eacute; en qu&eacute; termin&oacute; el debate, si se logr&oacute; ese objetivo o si qued&oacute; al margen, como ocurri&oacute; con el aborto en casos de violaci&oacute;n, pero lo cierto es que con todo esto sali&oacute; a la luz un problema que tiene enormes dimensiones en nuestro pa&iacute;s (y en buena parte de Am&eacute;rica Latina). Est&aacute; claro que la violencia contra la mujer, que llega a niveles tan dram&aacute;ticos como es la muerte de decenas de ellas,</span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">&nbsp;no es algo aislado&nbsp;</span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">sino que tiene profundas ra&iacute;ces culturales en nuestra sociedad.&nbsp;</span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><br /></span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><strong>Episodio II</strong></span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><br /></span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">En Colombia, una mujer denuncia haber sido violada en el estacionamiento del restaurante <em>Andr&eacute;s carne de res</em>. El due&ntilde;o del local, un se&ntilde;or Jaramillo, argumenta:&nbsp;</span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">&ldquo;Estudiemos qu&eacute; pasa con una ni&ntilde;a de 20 a&ntilde;os que llega con sus amigas, que es dejada por su padre a la buena de Dios. Llega vestida con un sobretodo y debajo tiene una minifalda, pues a qu&eacute; est&aacute; jugando. Para que ella, despu&eacute;s de excomulgar pecados con el padre, diga que la violaron&rdquo;. Vale decir, una mujer merece ser violada por la forma en que se viste o por la manera en que act&uacute;a. &nbsp;<em>Andr&eacute;s, nuestro cuerpo no es carne de res</em>, fue la consigna de las mujeres que, vistiendo minifaldas,</span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">&nbsp;protestaron frente al restaurante.&nbsp;</span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><br /></span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><strong>Episodio III</strong></span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><br /></span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;">En marzo del presente a&ntilde;o, la Secretar&iacute;a de Comunicaci&oacute;n del gobierno nacional emiti&oacute; un <em><a href="http://www.elcomercio.ec/politica/Publicidad-Secom-causa-polemica-consumo-alcohol_0_884311590.html" target="_blank" title="">spot </a></em>en el que una mujer joven, vestida de la manera a la que alude el se&ntilde;or de la carne de res, toma varios tragos y baila alegremente en un sitio p&uacute;blico. Al salir se sube al auto de unos desconocidos, mientras la infaltable voz en <em>off </em>sentencia "El consumo excesivo de alcohol puede quitarte el control de tu vida" para terminar con un admonitorio "Reacciona Ecuador". La potencial violaci&oacute;n de la joven es, entonces, de su entera responsabilidad.</span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><br /></span><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><strong>Episodio IV</strong></span><br /><span style="font-size: 1em; line-height: 1.5;"><br /></span>En su espect&aacute;culo de los s&aacute;bados, en medio de los insultos y de las descalificaciones, el l&iacute;der disfruta haciendo chistes. Deben ser muy buenos o debe sintonizar perfectamente con los valores del p&uacute;blico que asiste a ese acto, porque &eacute;ste (compuesto por hombres y mujeres) los celebra con entusiasmo cuando los escucha. As&iacute; fue el s&aacute;bado 16 de noviembre. Cuando ya terminaba la funci&oacute;n, improvis&oacute; un karaoke con la canci&oacute;n <em>La quiero a morir</em>, pero la abandon&oacute; a la segunda o tercera l&iacute;nea porque le vino a la memoria el chiste. En t&eacute;rminos casi textuales dijo que esta es la canci&oacute;n del novio, porque la del casado es<em> la quiero matar</em>.&nbsp;<br /><br /><strong>Ep&iacute;logo</strong><br /><br />No, nunca he podido entender las coincidencias. Ser&aacute; seguramente porque estoy equivocado al creer que son simples coincidencias.<font size="3">&nbsp;</font><br /></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>